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asteazkena, martxoa 06, 2013

ARTÍCULO MUY INTERESANTE PUBLICADO EN 
BLOG.PURENATURE.ES
moho-en-casa


Artículo elaborado para Sopa Tóxica 
El moho pertenece al grupo de los hongos junto con las setas y las levaduras. La curiosidad de este grupo es que no pertenece al reino animal ni al vegetal debido a que las células que los forman son diferentes a las células características de estos dos reinos. Se cree que pueden existir centenares de miles de especies de moho y las que podemos encontrar normalmente en nuestras casas son las Cladosporium, Penicillium, Alternaria y Aspergillus.
En los últimos años ha habido un aumento de los casos de personas sensibles o alérgicas al moho. La reacción al moho que se encuentra en interiores puede provocar episodios de asma en asmáticos y alérgicos y en personas consideradas sanas puede causar rinitis, sibilancias al respirar, afecciones en el aparato respiratorio, tos y fiebre. También hay evidencias que parecen indicar una relación entre la exposición al moho interior y las enfermedades respiratorias en niños.
Los construcción en las últimas décadas de edificios inteligentes, que son herméticos y en los que no hay suficiente ventilación ni renovación de aire, parece ser la causa de que algunos mohos tóxicos que siempre han existido afecten ahora a nuestra salud con más facilidad. Los materiales de construcción que utilizamos hoy en día también pueden facilitar la aparición de moho, por lo que muchos de ellos están, además, tratados con fungicidas, sustancias que son altamente tóxicas. El moho es uno de los factores causantes de lo que conocemos como “Síndrome del edificio enfermo”.
PREVENIR LA APARICIÓN DEL MOHO
El moho se reproduce a través de esporas que pueden estar latentes durante años hasta que se crean las condiciones necesarias para que germinen y se cree una colonia. Estas condiciones son: un nivel de oxígeno y temperatura correctos y una humedad alta. Una temperatura y una humedad altas facilitarán la aparición de moho. No nos es posible mantener la temperatura de casa baja sin tener frío, por lo que la mejor arma para prevenir la aparición de moho es controlar la humedad.
Si creemos que podemos tener riesgo de que aparezca moho en casa existe la posibilidad de determinar la presencia de mohos tóxicos, como el aspergillus, utilizando tests domésticos sencillos y económicos sin necesidad de pasar por el laboratorio.
Control de la humedad
Una estancia poco ventilada y con un grado alto de humedad o de condensación –como pasa en los sótanos- o una superficie adecuada (ropa, madera, comida, cuero, yeso, etc.) que se encuentre mojada durante al menos 24 o 48 horas es el mejor sitio para que el moho pueda crecer. Mantener la humedad por debajo del 60% es una de las principales maneras de dificultar la proliferación de moho, ya que sin humedad no hay moho.
Para reducir el grado de humedad en verano podemos utilizar los aires acondicionados y en invierno deshumidificadores de cloruro cálcico o bentonita o bien deshumidificadores eléctricos, si el grado de humedad es muy alto o si, por ejemplo, tenemos que tender la ropa dentro de casa. Es recomendable tener un higrómetro para controlar el grado de humedad que tenemos en casa.
control-moho-en-hogar
Purificación del aire y limpieza del hogar
Las esporas de moho se trasladan a través del aire, por lo que una muy buena opción para eliminar las esporas de moho y prevenir la aparición de moho es utilizar purificadores de aire con filtros HEPA. Los filtros HEPA filtran partículas de hasta 0,3 micras, por lo que pueden capturar las esporas de moho que se encuentren en el interior de nuestras casas. Si ya tenemos moho en casa deberemos tener en cuenta que el moho puede liberar sustancias tóxicas, por lo que en este caso estaría recomendado un purificador de aire con dos fases de filtrado, HEPA más carbón activo, para que así se eliminen estas sustancias tóxicas del ambiente.
De la misma manera, si utilizamos un aspirador para la limpieza del hogar está recomendado que tenga un filtro HEPA para que así elimine las esporas del aire que pasan a través del aspirador. También podemos encontrar fácilmente aspiradores con filtros HEPA más carbón activo.
Otros métodos de prevención
  • Ventilación: Ventilar a conciencia la vivienda para evitar bolsas de humedad o condensación.
  • Luz solar: El moho no puede vivir recibiendo luz solar, por lo que siempre que sea posible hay que procurar que nuestra vivienda reciba el máximo de sol posible.
  • Pinturas anti-moho: Utilizar pinturas antimoho en las paredes susceptibles o ya afectadas por moho. Los fungicidas son sustancias muy tóxicas, por lo que deberemos optar siempre por una pintura anti-moho ecológica, como por ejemplo la pintura anti-moho Masan que no contiene disolventes ni fungicidas y es inodora.
  • Limpieza zonas húmedas: Limpiar las estancias húmedas de la casa, como lavabos y cocina, con productos que eliminen el moho que no sean tóxicos, como el bicarbonato, el percarbonato sódico o el agua oxigenada.
  • Ropa: Mantener la ropa seca, ya sea acabada de lavar, ropa que hemos utilizado para hacer deporte, ropa húmeda por la lluvia o toallas usadas. Si tendemos la ropa dentro de casa, utilizar un deshumidificador eléctrico para secarla.
  • Calzado: La ropa se lava a menudo pero los zapatos no, por lo que es una buena costumbre dejar los zapatos en la entrada de la casa para evitar traer más esporas a la vivienda. Además se deben guardar los zapatos que no utilicemos en lugares ventilados después de haberlos limpiado.

ELIMINAR EL MOHO
Los fungicidas convencionales son sustancias tóxicas, por lo que siempre que sea posible hay que optar por sustancias que sean seguras para la eliminación del moho. Para sustituir este tipo de fungicidas tenemos la opción de utilizar fungicidas no tóxicos y ecológicos como el de la marca Jati, que es totalmente seguro en cuanto a tóxicos. También podemos utilizar sustancias que actúan como la lejía pero que no emiten vapores tóxicos, como por ejemplo el percarbonato sódico o el agua oxigenada. Otra opción es utilizar ácidos que podemos encontrar en cualquier casa como el vinagre o el zumo de limón.
Para la operación de eliminar el moho es conveniente que la persona que lo haga lleve guantes no porosos y mascarilla con filtro de partículas para evitar respirar y tener contacto con las esporas de moho. Además se deberá lavar la ropa después de la limpieza. En el caso de que la limpieza del moho implique una gran superficie, es conveniente pasar el aspirador con filtro HEPA después de la limpieza o bien colocar un purificador de aire mientras la hacemos y mantenerlo en funcionamiento durante varios días después para eliminar al máximo las esporas que inevitablemente se van a liberar.
Paredes y techo: Suelen estar provocados por escapes de agua y condensación. Si la superficie no es porosa tan solo hay que pasar un paño húmedo. En el caso de que sea porosa, por ejemplo de yeso sin pintar, no queda otra opción que rascar la pared y volver a enyesar o cambiar la placa de yeso, ya que el material estará afectado en profundidad.
Madera: Con una esponja y un poco de vinagre diluido se puede eliminar el moho de la madera afectada. Si la zona afectada no es muy grande y ha quedado alguna mancha superficial de moho se puede lijar un poco la madera.
Moqueta y alfombras: Si la moqueta es fija se deberá cambiar la zona afectada por moqueta nueva, ya que es lo más eficaz y seguro. Las moquetas que no sean fijas y las alfombras deberán sacarse al exterior, limpiar con agua en la que se haya disuelto percarbonato sódico, enjuagar muy bien y dejarlas secar al sol. Después habrá que aspirarlas para eliminar las esporas y volverlas a colocar.
Baldosas y lechada: Un caso típico de los lavabos. Se puede eliminar el moho fácilmente con vinagre, percarbonato sódico disuelto en agua o agua oxigenada dejándolos actuar durante unos 15-20 minutos. En el caso de que queden manchas en la lechada, ya que es porosa y el moho puede haber profundizado, será necesario rascarla un poco y colocar una nueva capa de lechada.
Tanto en paredes, techos, madera y moquetas o alfombras es conveniente aplicar un sellador para evitar que las esporas de moho que puedan haber quedado puedan crear una colonia. Se pueden encontrar selladores que no emitan tóxicos de las marcas Masid o AFM.
Ropa: Lavando un par de veces la ropa añadiendo una cucharada de percarbonato sódico a la lavadora (se puede utilizar junto con el detergente) y dejándola secar al sol es la mejor manera de eliminar el moho y también las manchas de moho en el caso de que sea ropa blanca. En lugar de percarbonato se puede utilizar vinagre, añadiendo un par de tazas al lavado.
Cuero: El cuero es presa fácil del moho, sobre todo si lo guardamos en armarios o lugares húmedos y sin ventilación. En este caso, se debe cepillar la ropa de cuero en el exterior y dejarla secar al sol. Después mezclar dos partes de agua con una de vinagre blanco y limpiar con un paño una parte pequeña de la prenda y secarla después (para evitar que se deteriore el cuero). Después volver a poner al sol para que se seque completamente.
Lavadora: Hacer un lavado sin ropa añadiendo un par de cucharadas depercarbonato sódico y con la temperatura del agua al menos a 40ºC.
Para el moho que pueda haber en la goma: Diluir una cucharada pequeña de percarbonato sódico en medio litro de agua y añadir un poco de vinagre. Rociarlo en la goma y dejarlo actuar durante unos minutos. Después aclarar con agua.
Además de dejar la puerta de lavadora abierta para que se seque, usar bicarbonato en lugar de suavizante al lavar la ropa también ayuda a evitar la creación de moho.
El moho es, junto con los ácaros del polvo y las partículas procedentes de los animales domésticos, uno de los biogénicos con más prevalencia en los interiores de nuestros hogares y normalmente pasa desapercibido o es invisible hasta que ya ha afectado a una gran zona. Por este motivo es importante eliminarlo y sobre todo tomar las medidas necesarias para prevenir su aparición.
Artículo elaborado para Sopa Tóxica
INFORMACIÓN ADICIONAL:

osteguna, azaroa 08, 2012

calcio



Recomendaciones diarias de calcio según edad

Necesidades diarias de calcio por grupos de edad. Según el panel de consenso del NIH de EE.UU.:


  • Niños:  - hasta 6 meses 400 mg/día 
      • De 6 meses a 1 año 600 mg/día // De 1 a 10 años 800 mg/día
  • Adolescentes 10-25 años 1200-1500 mg/día

  • Varones : - 26-65 años 1000 mg/día

                       - más de 65 años 1500 mg/día

  • Mujeres : - 25-50 años 1000 mg/día

                      - Menopausia 1000-1500 mg/día
                    - mayores de 65 años 1500 mg/día (varía según nivel de estrógenos) 1200-1500mg
                   -  Edad fértil en la mujer Embarazo y lactancia 1200-1500 mg/día

Huesos sanos, dientes fuertes: lograr este objetivo depende en gran medida del calcio, uno de los minerales más importantes y abundantes del organismo, y cuya fuente más conocida son los lácteos. Pero una dieta exclusivamente vegetariana también puede ser rica en este mineral, siempre que se consuman las cantidades correctas de los productos que lo contienen y se realicen las combinaciones alimentarias adecuadas.
Muchas personas eligen evitar la leche porque contiene grasa, colesterol, proteínas alérgenas, lactosa y frecuentes trazas de contaminación. La leche también está relacionada con la diabetes juvenil y otros problemas serios. Por fortuna, existen muchas otras buenas fuentes de calcio.
Mantener los huesos fuertes depende más de prevenir la pérdida de Calcio del organismo que de incrementar la ingestión de calcio.
Algunas culturas no consumen productos lácteos e ingieren típicamente sólo entre 175 y 475 miligramos diarios de calcio. Sin embargo, estas poblaciones generalmente presentan bajas tasas de osteoporosis. Muchos científicos piensan que el ejercicio y otros factores tienen mayor influencia sobre la osteoporosis que la ingesta de calcio.

El Calcio en el Organismo

Casi todo el calcio del organismo se encuentra en los huesos. Existe una pequeña cantidad en la corriente sanguínea que es responsable de importantes funciones como la contracción muscular, el mantenimiento del latido del corazón y la transmisión de los impulsos nerviosos.
Constantemente perdemos calcio de nuestra corriente sanguínea a través de la orina, el sudor y las heces. Se repone con el calcio de los huesos. En este proceso, los huesos pierden calcio continuamente. Este calcio de los huesos debe ser repuesto a partir de los alimentos.
Las necesidades de calcio cambian a lo largo de la vida. Hasta la edad de 30 años más o menos, consumimos más calcio del que perdemos. Una ingestión adecuada de calcio durante la niñez y la adolescencia es especialmente importante. Posteriormente, el organismo empieza a entrar en un “balance negativo de calcio”, y los huesos empiezan a perder más calcio del que reciben. La pérdida de calcio en exceso puede provocar huesos frágiles u osteoporosis.
La rapidez de pérdida de calcio depende, en parte, de la clase y la cantidad de la proteína ingerida así como de otras opciones de la dieta y del estilo de vida.

Reducir la Pérdida de Calcio

Diversos factores influyen en la pérdida de calcio del organismo:
Las dietas ricas en proteína provocan mayor pérdida de calcio por la orina. La proteína de los productos animales provoca pérdidas de calcio con mayor facilidad que la proteína de fuentes vegetales. Esta puede ser una de las razones por las que los vegetarianos tienden a tener huesos más fuertes que quienes consumen carne.
La cafeína aumenta el ritmo de pérdida de calcio a través de la orina.
Las dietas ricas en sodio aumentan las pérdidas de calcio en la orina.
El alcohol inhibe la absorción de calcio.
El mineral boro puede reducir la pérdida de calcio de los huesos.
El ejercicio reduce la pérdida de hueso y es uno de los factores más importantes para mantener la salud de los huesos.

Fuentes de Calcio 

El ejercicio y una dieta moderada en proteína ayudan a proteger los Huesos. Las personas que llevan una dieta vegetal y tienen un estilo de vida activo probablemente poseen unas necesidades de calcio inferiores. Sin embargo, el calcio es un nutriente esencial para todos. Es importante comer alimentos ricos en calcio a diario. La siguiente tabla “Calcio en los Alimentos” indica la cantidad de calcio que contienen algunas excelentes fuentes vegetales de calcio. Una ojeada rápida basta para comprobar lo fácil que es cubrir las necesidades de calcio. Los menús de ejemplo que siguen proporcionan cerca de 1.000 miligramos de calcio cada uno.


CALCIO EN LOS ALIMENTOS (contenido en miligramos)

El sésamo                                                                                                                 

Las semillas de sésamo son semillas oleaginosas. Contienen un 85 % de ácidos grasos insaturados; 22 % de proteínas ricas en aminoácidos esenciales y 5 % de minerales. Aportan lecitina, una grasa fosforada que es un gran nutriente de las células cerebrales y los nervios ópticos. Tienen ácidos grasos que mantienen fluida la sangre, por lo cual ayudan a disolver el colesterol malo.
Nos proveen calcio de excelente absorción para nuestro organismo. Tienen fósforo y vitaminas B3 y E (un antioxidante natural).
Existen diversas variedades de la planta de sésamo. De acuerdo a éstas algunas dan semillas más claras, amarillas, rosadas, castañas o negras.
Lo ideal es consumir las semillas crudas y molidas o bien tostarlas levemente. Los ácidos grasos se alteran por efecto del calor. El molido favorece su absorción. Es muy difícil masticarlas bien hasta transformarlas en un fino polvo. Si no se trituran, no son bien asimiladas y se eliminan por materia fecal. Una vez molidas se deben consumir en el día o a lo sumo en dos a tres días, dado que son de fácil oxidación.
100 grs. de sésamo integral contienen 1500 mg. de calcio de fácil asimilación, superando a la leche entera que contiene sólo 120 de muy baja asimilación.
Tienen también hierro, fósforo y magnesio.
Es el mejor preventivo de la osteoporosis.
El sésamo negro tiene más contenido en hierro que el blanco.
Por todos los nutrientes que contiene se convierte en un energizante, defatigante, y preventivo en casos de agotamiento mental y nervioso.
El sésamo favorece la mejor oxigenación cerebral y al fluidificar la sangre se convierte en preventivo de la arterioesclerosis.
Es aconsejable consumir el sésamo integral dado que contiene fibra. El blanco tiene mayor contenido en aceite, siendo más agradable al paladar el primero.
La cantidad aconsejada es de 2 cucharadas soperas diarias de semillas integrales molidas. Se pueden espolvorear tanto sobre las frutas (excepto cítricos) o bien sobre las ensaladas o pastas integrales en reemplazo del queso de rallar.

MANTEQUILLA DE SÉSAMO (TAHINE)
6 cucharadas soperas de sésamo integral
agua filtrada o hervida, cantidad necesaria
sal marina fina y jengibre, cantidad a gusto

Tostar el sésamo a fuego mínimo en una sartén sin utilizar ningún vehículo graso. Es un tostado ligero, 3´ aproximadamente.
Procesar así caliente hasta obtener una pasta con la consistencia de una manteca. Incorporarle los condimentos y el agua, mezclando hasta obtener una pasta de consistencia homogénea. De acuerdo a la consistencia deseada se utilizará más o menos agua.
Se conserva en el frigorífico hasta tres días.
Si se reemplaza la sal por miel se obtiene una mantequilla dulce.
Utilizar para untar sobre pan integral. Esta mantequilla se digiere y absorbe en la corriente sanguínea en unos 20´, por lo cual es una fuente de energía inmediata y de óptima calidad.

Cereales                                                                                               

·          Arroz integral (1 taza, cocido) 20mg
·          Pan de Maíz (1 pedazo de 2-oz.) 133mg
·          Tortilla de Maíz 42mg
·          Bollo Inglés (muffin) 92mg
·          Pan de trigo (1 rebanada) 18mg
·          Harina de trigo, para todo uso (1 taza) 22mg
·          Harina de trigo integral (1 taza) 40mg

Frutas                                                                                                                 
·          Manzana (1 mediana) 10mg
·          Banana (1 mediana) 7mg
·          Higos secos (10 higos; 187 gramos) 269mg
·          Naranja (1 mediana) 56mg
·          Zumo de naranja, enriquecido con calcio (8 oz.) 300*mg
·          Pera (1 mediana) 19mg
·          Pasas de uva (2/3 de taza) 53mg

Verduras                                                                                                             
·          Brócoli (1 taza, hervido, congelado) 94mg
·          Repollitos de Bruselas (1 taza, hervidas, 8 coles) 56mg
·          Calabaza (1 taza, hervida) 84mg
·          Zanahorias (2 medianas, crudas) 38mg
·          Coliflor (1 taza, hervida) 34mg
·          Apio (1 taza, hervido) 64mg
·          Repollo (1 taza, hervida) 94mg
·          Cebollas (1 taza, hervidas) 46mg
·          Patata (1 mediana, asada) 20mg
·          Lechuga romana (1 taza) 20mg
·          Batata (boniato) (1 taza, hervido) 70mg

Legumbres                                                                                                           
·          Alubias negras(1 taza, hervidas) 103mg
·          Garbanzos (1 taza, enlatados) 78mg
·          Vainas (1 taza, hervidas) 58mg
·          Guisantes (1 taza, hervidos) 44mg
·          Lentejas (1 taza, hervidas) 37mg
·          Alubia blanca (1 taza, hervidos) 128mg
·          Soja (1 taza, hervidos) 175mg
·          Tofu (1/2 taza, natural, consistente) 258mg
·          Vainas cocidas vegetarianas (1 taza) 128mg

Fuente: J.A.T. Pennington, Bowes and Church’s Food Values of Portions Commonly Used. (New York: Harper and Row, 1989.)

Ejemplos de dieta

Menú Ejemplo 1
Desayuno
1 taza de harina de avena con canela y pasas y 1/2 taza de leche de soja enriquecida
1 rebanada de pan tostado con 1 cucharada de mantequilla de almendra
1/2 pomelo

Almuerzo
Pita de trigo integral rellena con hummus, rodajas de tomate y lechuga
Palitos de zanahoria

Cena
1 taza de alubias cocidos con melaza
Batata (boniato) asada
1 taza de hojas de repollo cocidas al vapor rociadas con zumo de limón
Manzana asada

Snack
Batido de leche de soja con banana

Menú Ejemplo 2
Desayuno
3 panqueques de harina de avena cubiertos con compota de manzana
Zumo de naranja enriquecido con calcio
Fruta fresca

Almuerzo
Alubias negras con tortillas de maíz, cubiertos con lechuga y tomate troceados y salsa
Ensalada de espinacas con aderezo de tahín-limón

Cena
Frito chino sobre arroz integral: trozos de tofu, brócoli, castañas de agua, y col china (bok choy)
Pedazos de melón rociados con zumo fresco de limón y naranja.

Snack
Higos secos

Fuente: Union Vegetariana Argentina

astelehena, uztaila 18, 2011

TÓXICOS EN LA LECHE
Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada por productos químicos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en la vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones... Sin olvidar que hoy se "enriquece" tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteínas, ácidos grasos... En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo... sin saberlo.
¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? Pues son éstas:
-Metales y plásticos. El equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche puede contaminarla. De hecho se ha llegado a detectar en ella hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc, etc., o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalítica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella.
-Detergentes y desinfectantes. Hablamos de formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico, etc., sustancias que se emplean en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. Su uso está justificado ya que el agua por sí sola es incapaz de arrastrar los restos de materia orgánica y destruir las bacteriasque contaminan las instalaciones y que pueden pasar a la leche.
-Pesticidas y fertilizantes. En la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos químicos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. En este grupo se incluyen acaricidas, nematicidas, fungicidas, rodenticidas y herbicidas. Compuestos químicos -DDT, dieldrin, lindano, metoxiclor, malation, aldrín, etc.- que pueden ocasionar cáncer.
-Micotoxinas. Procedentes del alimento que se da a las vacas cuando éste está contaminado pormohos, muy especialmente por el aspergillus flavus.
-Antibióticos y otros fármacos. Actualmente se emplean de forma habitual en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas pero pueden pasar a laleche contaminándola. Un problema que se agrava al saber que el uso excesivo y continuado de estos fármacos en animales ha acabado provocando que determinadas cepas de gérmenes patógenos se hayan hecho resistentes y al pasar a los humanos éstos encuentren dificultades para superar la enfermedad con antibióticos. Por eso es peligroso el consumo de leche extraída de vacas así tratadas. Ya en 1976 el diario Daily Herd Management publicaba que “la mayoría de las fábricas [de leche]usan cerca de 60 clases de tratamientos químicos [antibióticos] para tratar la hinchazón de pezón después de cada ordeñada y para reducir la propagación de mastitis  (inflamación de ubres)en sus rebaños. Hay evidencia de que algunas de esas zambullidas químicas dejan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos”. Diez años después todo seguía igual y el prestigioso The New York Timesafirmaba que “los residuos de antibióticos en la leche están causando reacciones alérgicas en algunas personas debido a tratamientos rutinarios para prevenir la hinchazón de los pezones de las vacas y programas de infusión en las fábricas lecheras.”
-Contaminación radioactiva. Es otro de los problemas que preocupan en la actualidady si bien los residuos producidos por el uso específico de la energía nuclear no ocasionan problemas más que en raras ocasiones es necesario prestar atención.
-Dioxinas. Estos derivados del cloro merecen atención especial. Además de estar relacionados con el cáncer de pulmón y los linfomas la exposición a las dioxinas se ha relacionado con la diabetes, los problemas de desarrollo del niño y diversos desarreglos del sistema inmune.
ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL CONSUMO DE LECHE
Ante todo lo expuesto son cada vez más las voces que alertan de la posible relación –más o menos directa- entre el consumo de leche y las dolencias que se relacionan a continuación:
-Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don't Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su país entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.
-Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antígeno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los síntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche.
Por otro lado, en un artículo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patología que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 días la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volvía a una dieta lacto-ovo-vegetariana los síntomas reaparecían. Por su parte, un grupo de investigadores israelíes demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se había establecido anteriormente pero no se había hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos científicos.
-Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las vías respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.
-Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los síntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejoría marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre había altos niveles de anticuerpos contra la caseína, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.
-Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumían productos lácteos. En los que además consumían carne el riesgo se triplicaba.
-Cáncer de mama.La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este "tipo" de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulínica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artículo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).
-Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al día tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.
-Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación "positiva y fuerte" entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.
-Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres.
Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al día el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.
Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de científicos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.
-Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió enel Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al día aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman).  Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.
-Cáncer de testículos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.
-Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios científicos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.
-Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.
-Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patología.
-Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como "elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles" .
Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tenían unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteína de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteína es casi idéntica a una proteína de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podría disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.
-Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.
-Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie del Mycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con laParatuberculosis.
-Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche –el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó.  Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: "La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en  Estados Unidos”.
Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.

En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.
Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.
-Esclerosis múltiple. Científicosde la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.
-Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.
-Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.
-Fístulas y fisuras anales.Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.
-Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.
-Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.
Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.
Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.

-Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.
Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.
-Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.
-Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.
-Reacciones alérgicas.La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como “cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)”. Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.
-Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.
-Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.
-Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.
-Úlceras pépticas.En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.
-Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina.Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento. 
José Ramón Llorente
PD: el autor de este texto es presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular y los estudios que se citan en el artículo están perfectamente documentados y si no se mencionan es por razones de espacio y debido a su carácter divulgativo y no académico.